Crepúsculo, el gran fenómeno adolescente de la literatura y el cine

Para nadie es un misterio la existencia de la aclamada franquicia literaria ideada por la escritora estadounidense Stephenie Meyer, quien (una vez culminada su obra debut) a día de hoy sigue gozando de reconocimiento mundial por ser la creadora del tormentoso romance entre Bella y Edward. Participando además en la producción y escritura de las adaptaciones al cine, Stephenie Meyer creo sin saberlo un fenómeno adolescente que se hizo un espacio dentro de la cultura pop a nivel mundial, y sigue siendo relevante en la vida de todo aquel que se dio la oportunidad de leer los libros de la saga Crepúsculo.

Así es, Crepúsculo acabó por ser un hito imborrable en la historia del cine y la literatura para jóvenes, acumulando un éxito avasallante en todos los cines y librerías en que la franquicia fue vendida y, por supuesto, haciéndose con una cantidad enorme de fanáticos alrededor de todo el mundo. La saga, posee cuatro novelas que fueron adaptadas (con la aprobación y participación de su autora original) a 5 películas, dividiendo la última entrega de esta “Amanecer” en dos largometrajes altamente exitosos estrenados en 2011 y 2012, respectivamente.

Indudablemente una saga de éxito, que a pesar de las críticas mixtas se mantuvo vigente gracias a sus fanáticos y a los amantes de la novela fantástica escrita por Stephenie Meyer. Crepúsculo representa una época entera en la vida de muchos, y la compenetración de sus libros con las películas dio mucha tela que cortar a lo largo de varios años.

 

Un romance a fuego lento:

En Crepúsculo, nos es narrada la historia de amor entre una joven llamada Bella Swan que, recíen llegada al instituto de Forks, en Washington, conoce a Edward Cullen. A partir de aquí se empieza a cocinar un romance fantástico que se toma su tiempo para atar apropiadamente cada uno de los lazos que unen a los protagonistas durante 4 largos libros, agregando a la mezcla cierto misticismo (característico de la novela fantástica) con la presencia de criaturas sobre naturales como los Vampiros y los Hombres Lobo, Stephenie Meyer crea un universo que se caracteriza por tener al romance y al misterio como atractivos principales.

Sin embargo, y a pesar de que la película comparte la preferencia del lento desarrollo con el libro, son importantes los detalles que se escapan. A pesar de funcionar como películas, las primeras entregas de la saga Crepúsculo carecen de la capacidad que tienen los libros para atar cabos y crear personajes con trasfondo palpable, siendo esta su mayor carencia en comparación a sus contrapartes literarias.

Lejos de ser un problema, las primeras entregas de Crepúsculo conocidas como “Eclipse” y “Luna Nueva” cumplen con transferir a la pantalla la sensación de misterio y suspenso que caracteriza a los libros, entregándonos a una Bella que, a pesar de carecer de las facciones que la hacen única en el libro, aborda excelentemente su puesto en el problemático romance que envuelve a la saga.

La presencia de los otros dos protagonistas de esta enrevesada historia de amor cumple a cabalidad con los roles de su contraparte literario, Edward Cullen (interpretado por Robert Pattinson) y Jacob Black (interpretado por Taylor Lautner) consiguen desempeñar excelentemente sus roles como los extremos del triángulo amoroso que ubica a Bella justo en medio. Ambos roles hacen perfectamente el trabajo de hacer a nuestra protagonista dudar constantemente de sí misma a lo largo de los primeros tres largometrajes, y a pesar de los límites de desarrollo que presentan con respecto a los libros (por tratarse de adaptaciones al cine), son sin duda excelentes personajes que ayudan constantemente al desarrollo coherente y progresivamente interesante de la trama.

 

Fantasía, misterio y acción:

Crepúsculo, en sus dos presentaciones (literaria y filmográfica) debe su fama a mucho más que la historia de amor en torno a la que gira. La fantasía es otro de los pilares fundamentales de la saga, la presencia de seres sobre naturales enemistados por naturaleza (Hombres lobo y Vampiros), la extensión de estos divididos en dos grandes estirpes y más tarde aliados (aún en contra del otro) con otros clanes de su misma especie, es un aspecto que la película se ocupa de preservar con mucho cuidado.

 

En este aspecto, se preserva a la perfección el factor fantástico de la película, permitiéndose llevar a cabo grandes escenas de acción y suspenso que demuestran el alcance de la trama construida por Stephenie Meyer en la obra original. El desarrollo de los miembros del clan de Edward, los Cullen al igual que la aparición de otros clanes como los Vulturi (por parte de los vampiros) y la extensión de la estirpe de los Hombres Lobo identificándose como “La tribu Quileute” son aspectos de la obra que fueron excelentemente transferidos a la pantalla y dieron a los fanáticos demostraciones de acción que dejaron a más de uno al borde del asiento.

 

A modo de conclusión:

A pesar de las diferencias, Crepúsculo comparte muchísimas cosas con su adaptación al cine. La presencia de Stephenie Meyer durante el rodaje, pre y post producción de los filmes es notable, puesto que se trata de 5 adaptaciones muy bien llevadas a cabo. Contando con una última parte dividida en dos filmes, el equipo encargado de adaptar estas obras a la gran pantalla hace un excelente trabajo ocupándose de mantener en alto los pilares de la saga, conservando intactos aspectos de esta y haciendo cuanto está en sus manos para hacer posible una conversión satisfactoria de la obra literaria en filmes, dejando satisfechos a todos los fanáticos que acuden a las películas por devoción a los libros.

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